miércoles, 5 de enero de 2011
FRANCISCO BRINES
Premio Reina Sofía de Poesía 2010
Los espacios de la infancia
¿Por qué las cosas de la infancia guardan
Las estancias secretas de la Realidad?
¿Porque el ser existía, y no existía el tiempo
Como si fuese siempre este acabar?
(Vuelve a latir mi corazón de niño.
Después de una carrera sofocada
Me he tendido debajo del ciruelo,
Y olvidado de todos, contemplo el llano, abajo,
Y los naranjos quietos que llegan hasta el mar.
La mar está calmada y la tarde en silencio.
¿Quién me llama?
Más súbita, una abeja,
Que es el zumbido del mundo,
Ronda las ramas bajas, y acecho su Presencia.
Todo es igual a mí, todo es un mismo Dios,
Sólo que en mí yo vivo,
Y también en el mar, en el ciruelo abierto
O dentro del sosiego de su sombra,
En las alas sonoras de esta abeja,
En este goce ardiente que aplaca la fatiga.
Se mece vasto el sol en cipreses y casas
Y va dorando el agua que corre por los huertos.
Han tocado mis ojos el esplendor del mundo.)
Alguien llega después, me toma de la mano
Y me deja desnudo, entre sábanas frescas,
Para que así penetre, con el sueño, la noche.
Estoy ahora acechando el caer de la lluvia.
Se abren grandes y negros los ojos en la Sombra.
A la tarde en el huerto sigue el mágico curso
Del niño envuelto en lluvia (que golpea el balcón)
Y el tacto de las sábanas.
Reconoce el cobijo
Y el miedo de los ojos abiertos a la nada
Que él puebla o que le pueblan.
Todo es un mismo dios, y el niño lo comulga.
Todo es siempre presente,
Pues todo se sucede y nada acaba.
No hay tiempo, sólo espacios.
Y todo allí vivía: el mundo descubierto
Y el ser, aquel asombro.
¿Aún vive tanto amor?
Como un olor perdido, se presenta de súbito
Para que lo retenga (mis ojos se humedecen),
Llega su melodía, la quiero recobrar
Y todo se pierde.
lunes, 22 de noviembre de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Luis Rosales
En el centenario del nacimiento (1910-1992) de este escritor andaluz, granadino, Luis Rosales, se ha publicado una pequeña antología con poemas escogidos titulada “Ayer vendrá” y en conmemoración del Día Internacional del Libro, llegaron ejemplares a nuestra Biblioteca.
Poeta de la Generación del 36, obtuvo en 1982 el Premio Cervantes. Entre sus libros, encontramos: Abril (1935), La Casa Encendida (1949), Rimas (1950), El contenido del corazón (1969), Segundo abril (1972).
Su preocupación por el lenguaje íntimo, cotidiano y sencillo expresan un mundo optimista y esperanzado en una época opresora y difícil en la historia de nuestro país y su cultura.
Una pequeña muestra de su poesía. Espero que os guste.
Autobiografía
Como el náufrago metódico que contase las olas
que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón
en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Hay ocasiones en que la lluvia parece que está aprendiendo a leer
La lluvia
sobre la arena,
con las primeras gotas
se deletrea.
En la espalda del mundo
[…]
No tienes que andar mucho para llegar a la otra orilla,
no es necesario apresurarse:
siempre se llega a tiempo,
y al llegar donde menos te esperas te encuentras de repente
con el odio,
pues la injusticia existe y el odio es una forma de injusticia
contigo mismo:
mira dentro de ti,
a quien sufre constantemente, su propio sufrimiento le hace injusto.
No es preciso que busques lo que tienes, no es preciso que
busques lo que llevas contigo:
el odio siempre está empezado,
y sólo voy a recordarte que empieza siendo admirativo y acaba
siendo fratricida,
basta continuarlo,
como quien siente odio no puede suididarse termina siempre
suicidando a otro.
[…]
Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu
biografía
A Dámaso Alonso
La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.
Cuando dices: nunca,
cuando dices: bueno,
estás contando tu historia
sin saberlo.
sábado, 17 de abril de 2010
EL MEJOR MUNDO POSIBLE

Aprovechando la publicación de esta Antología en la que se recoge, a modo de homenaje, parte de la obra de Pablo Neruda, hemos rescatado unos poemas que son una evocación al mundo de la lectura. Neruda es el creador de un gran legado literario universal en el que nos regala mares, continentes, memoriales, odas elementales, cantos de libertad, amor…y hasta una canción desesperada.
En este mes se nos recuerda que la lectura es el mejor compañero que podemos tener y que un libro es el mejor mundo posible por conocer. Desde las aulas y desde la asignatura de Lengua y Literatura tratamos que esto se cumpla durante todos los días del año.
De entre las páginas de este libro y de la poesía de Neruda, he tratado de entresacar, para ofreceros, una muestra de lo que Neruda sintió y expresó acerca de los libros, de la lectura, de las palabras, de la tarea del escritor…
Para todos y en especial para los alumnos de los Talleres de lectura de este curso que estáis descubriendo que la lectura puede llegar a ser el lugar donde perderse y encontrar uno de esos mundos:
LOS LIBROS
Libros sagrados y sobados, libros
devorados, devoradores,
secretos,
en las faltriqueras:
Nietzsche, con olor a membrillos,
y subrepticio y subterráneo,
Gorki caminaba conmigo.
Oh aquel momento mortal
en las rocas de Víctor Hugo
cuando el pastor casa a su novia
después de derrotar al pulpo,
y el Jorobado de París
sube circulando en las vena
de la gótica anatomía.
Oh María de Jorge Isaacs,
beso blanco en el día rojo
de las haciendas celestes
que allí se inmovilizaron
con el azúcar mentiroso
que nos hizo llorar de puros.
Los libros tejieron, cavaron,
deslizaron su serpentina
y poco a poco, detrás
de las cosas, de los trabajos,
surgió como un olor amargo
con la claridad de la sal
el árbol del conocimiento.
Memorial de Isla Negra, 1964
Neruda, en su oficio de escritor, también reflexiona sobre su paso por la Literatura y, de manera paradójica, refleja en su obra “Estravagario” lo que, para un poeta, significa el laberíntico mundo de las palabras del que nunca pudo prescindir:
[…]
De tantas veces que he nacido
tengo una experiencia salobre
como criatura del mar
con celestiales atavismos
y con destinación terrestre.
Y así me muevo sin saber
a qué mundo voy a volver
o si voy a seguir viviendo.
Mientras se resuelvan las cosas
aquí dejé mi testimonio,
mi navegante estravagario
para que leyéndolo mucho
nadie pudiera aprender nada,
sino el movimiento perpetuo
de un hombre claro y confundido,
de un hombre lluvioso y alegre,
enérgico y otoñabundo.
Y ahora detrás de esta hoja
me voy y no desaparezco:
daré un salto en la transparencia
como un nadador del cielo,
y luego volveré a crecer
hasta ser tan pequeño un día
que el viento me llevará
y no sabré cómo me llamo
y no seré cuando despierte:
entonces cantaré en silencio.
Estravagario, 1958
Para finalizar, me gustaría que reflexionáramos sobre qué libro en concreto nos ha abierto las puertas al fascinante mundo del placer de la lectura: ¿el que nos aconsejaron u obligaron a leer o el que descubrimos como un tesoro escondido?
sábado, 3 de abril de 2010
ÁNGELES MORA EN ABRIL
Ya en algún momento hemos publicado algún poema suyo en este blog... pero vuelvo a dejar otro, que será nuestro poema del mes de ABRIL.
Elegía y postal
No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos, nuestra vieja
taberna, cerveza
para dos.
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.
Y mucho menos fácil,
ya sabes,
cambiar de amor.
De "Elegía y postales" 1994
viernes, 12 de febrero de 2010
LA NECESIDAD EN LA POESÍA
Y al fondo la poesía social, Blas de Otero, Gabriel Celaya, José Hierro, todos tan distintos y en el mismo saco, y yo pensando que qué horror poder dedicar tan poco tiempo a cada uno de ellos, que qué injusticia no leer muchos de sus poemas.
Blas de Otero es, junto con Gabriel Celaya y José Hierro, uno de los poetas más significativos de la poesía en la España de los años 50. Tras varias etapas poéticas y tras sus comienzos en la poesía religiosa, y posteriormente existencial, llegó a la poesía social y comprometida. Ya no será el poeta el centro de su poesía, las preocupaciones del sujeto, sino que dará paso a una poesía para los otros, y será Pido la paz y la palabra uno de sus libros más importantes. En un país que había sufrido una guerra, el poeta se sentirá desposeído de todo pero aún así reinvindicará el valor de la palabra para pedir la paz:
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
¿Tendría sentido hoy una poesía de este tipo? Lanzo esta pregunta para quien quiera contestarla... parece que muchos de los valores que esta poesía reclama se han perdido, parece que a causa de una postmodernidad que todo relativiza se ha dejado de creer en palabras como "solidaridad". Quizá no vendría mal volver un poco a ella, retomarla, porque supone un acto de valentía, un posicionamiento, la confianza y la creencia de que, tal vez, otro mundo sea posible.
miércoles, 13 de enero de 2010
SOBRE JAIME GIL DE BIEDMA

Lo cierto es que lo que mejor nos acerca al poeta es su propia obra, sus versos, los pocos versos que escribió en toda su vida, tan profundamente honestos, tan fieles a sí mismos y a sí mismo, esos versos que muestran desde su ficción la profunda complejidad de una de las personalidades intelectuales más interesantes de las letras españolas, la continua lucha contra sí mismo de este poeta que tal vez nunca supo ubicarse en el estrecho mundo de la España de posguerra.
A modo de ejemplo, dejamos aquí algunos de sus poemas.
JAIME GIL DE BIEDMA
No es mío, este tiempo.
Y aunque tan mío sea ese latir de pájaros
afuera en el jardín,
su profusión en hojas pequeñas, removiéndome
igual que intimaciones,
no dice ya lo mismo.
Me despierto
como quien oye una respiración
obscena. Es que amanece.
Amanece otro día en que no estaré invitado
ni a un momento feliz. Ni a un arrepentimiento
que, por no ser antiguo,
-ah, Seigneur, donnez-moi la force et le courage!-
invite de verdad a arrepentirme
con algún resto de sinceridad.
Ya nada temo más que mis cuidados.
De la vida me acuerdo, pero dónde está.
T´INTRODUIRE DANS MON HISTOIRE...
La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
-cuando me dejo y tú te dejas-
va más aprisa y dura mucho.
La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.
La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.
La vida a veces es tan poco
y tan tensa -si es tu gusto...
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido al ser del mundo.
La vida, luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.
jueves, 12 de noviembre de 2009
NUESTRO POEMA DE NOVIEMBRE... SAFO Y LOS CELOS...
Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.
SAFO
miércoles, 14 de octubre de 2009
NUESTRO POEMA DEL MES DE OCTUBRE
Pocas cosas más claras me ha ofrecido la vida
que esta maravillosa libertad de quererte.
Ser libre en este amor más allá de la herida
que la aurora me abrió, que no cierra la muerte.
Porque mi amor no tiene ni horas ni medida,
sino una larga espera para reconocerte
sino una larga noche para volver a verte,
sino un dulce cansancio por la senda escondida.
No tengo sino labios para decir tu nombre;
no tengo sino venas para que tu latido
pueda medir el tiempo sin soledad un día.
Y así voy aceptando mi destino, el de un hombre
que sabe sonreírle al rayo que lo ha herido
y que en la tierra espera que vuelva su alegría.ANTONIO CARVAJAL, Miradas sobre el agua
jueves, 21 de mayo de 2009
ADIÓS A MARIO BENEDETTI

"Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos "
Hace unos días moría en su tierra natal, Montevideo, Mario Benedetti, el poeta que nos enseñó a defender la alegría, a saber por qué cantamos, a hacer tratos siguiendo tácticas y estrategias, a pactar pequeñas treguas con la vida... y aunque ahora que no está se nos quedará este mundo con una esquina rota, siempre, y gracias a sus palabras, podremos seguir enamorándonos a través de sus poemas, de su alegría.
Desde aquí, nuestro pequeño recuerdo.
Si me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.
Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.
Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.
Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañero.

