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lunes, 12 de octubre de 2009
ES MÁS LO QUE NOS ACERCA QUE LO QUE NOS SEPARA
"La literatura sirve para no conformarse con la vida".
El sábado, mientras escuchaba la radio, escuché esa cita. Se la atribuyeron a G. Orwell, autor de 1984, uno de los libros, sin duda, más inconformistas que yo haya leído. Plantea, como sabrán quienes lo hayan leído, las contradicciones, los terrores y las cadenas de una sociedad que quiere hacer de sus habitantes personas conformistas, seres no pensantes, autómatas que no se cuestionan la dirección de los pasos de sus vidas. Sin embargo, esta cita, que podría hacerse extensible a la música, la pintura, el arte en general, o el cine, volvió a mi mente ayer al salir del cine.
AGORA, la última película de Alejandro Amenábar, se centra en la figura de Hypatia, filósofa de la cual muy pocos habían escuchado hablar antes de estos días. Esta película nos hace reflexionar sobre muchos aspectos o ámbitos de la vida, pero no sólo de los de aquel Imperio Romano que entraba ya en la decadencia, sino también en el presente y nuestra historia. ¿Hemos cambiado tanto? se pregunta el director en esos momentos en los que la cámara se aleja cada vez más hasta darnos la visión de la tierra desde el espacio...
La intolerancia, el fanatismo, la incultura, el dogmatismo, el desprecio a lo que se ingnora... estaban entonces y siguen estando hoy en día, mientras que Hypatia, desde la pantalla y desde el Agora, ese lugar de encuentro, de diálogo, nos recuerda que por más que queramos empeñarnos en acentuar lo que nos diferencia a unos de otros, es más lo que nos acerca y nos hace iguales. Nos da las mismas eneseñanzas, válidas entonces y ahora, que les da a sus discípulos; desde la diferencia, la fortaleza y la independencia de quien se sabe libre de pensamiento más allá de cualquier dogma y cualquier creencia. De quien elige un modo de vida diferente, no sujeto a las normas sociales ni a las imposiciones religiosas.
Son muchas las cuestiones sobre las que reflexionar a partir de la película, que tiene tantos niveles de lectura como queramos darle: el papel de las mujeres en la Antigüedad, la importancia de la cultura y el conocimiento como fuente de libertad... Pero hay algo que me llamó la atención de una forma especial, tal vez por la poca importancia que a eso se le da en la película (exceptuando dos o tres alusiones fugaces): Hypatia, que se cuestiona todo a lo largo de sus días, el movimiento de los planetas, el brillo de los astros, la posición de la tierra con respecto al sol... ¿se cuestiona en algún momento el sistema de sociedad esclavista? ¿Por qué, si es capaz de ponerlo todo en cuestión, no tiene ningún momento de duda sobre eso?
El sábado, mientras escuchaba la radio, escuché esa cita. Se la atribuyeron a G. Orwell, autor de 1984, uno de los libros, sin duda, más inconformistas que yo haya leído. Plantea, como sabrán quienes lo hayan leído, las contradicciones, los terrores y las cadenas de una sociedad que quiere hacer de sus habitantes personas conformistas, seres no pensantes, autómatas que no se cuestionan la dirección de los pasos de sus vidas. Sin embargo, esta cita, que podría hacerse extensible a la música, la pintura, el arte en general, o el cine, volvió a mi mente ayer al salir del cine.
AGORA, la última película de Alejandro Amenábar, se centra en la figura de Hypatia, filósofa de la cual muy pocos habían escuchado hablar antes de estos días. Esta película nos hace reflexionar sobre muchos aspectos o ámbitos de la vida, pero no sólo de los de aquel Imperio Romano que entraba ya en la decadencia, sino también en el presente y nuestra historia. ¿Hemos cambiado tanto? se pregunta el director en esos momentos en los que la cámara se aleja cada vez más hasta darnos la visión de la tierra desde el espacio...
La intolerancia, el fanatismo, la incultura, el dogmatismo, el desprecio a lo que se ingnora... estaban entonces y siguen estando hoy en día, mientras que Hypatia, desde la pantalla y desde el Agora, ese lugar de encuentro, de diálogo, nos recuerda que por más que queramos empeñarnos en acentuar lo que nos diferencia a unos de otros, es más lo que nos acerca y nos hace iguales. Nos da las mismas eneseñanzas, válidas entonces y ahora, que les da a sus discípulos; desde la diferencia, la fortaleza y la independencia de quien se sabe libre de pensamiento más allá de cualquier dogma y cualquier creencia. De quien elige un modo de vida diferente, no sujeto a las normas sociales ni a las imposiciones religiosas.
Son muchas las cuestiones sobre las que reflexionar a partir de la película, que tiene tantos niveles de lectura como queramos darle: el papel de las mujeres en la Antigüedad, la importancia de la cultura y el conocimiento como fuente de libertad... Pero hay algo que me llamó la atención de una forma especial, tal vez por la poca importancia que a eso se le da en la película (exceptuando dos o tres alusiones fugaces): Hypatia, que se cuestiona todo a lo largo de sus días, el movimiento de los planetas, el brillo de los astros, la posición de la tierra con respecto al sol... ¿se cuestiona en algún momento el sistema de sociedad esclavista? ¿Por qué, si es capaz de ponerlo todo en cuestión, no tiene ningún momento de duda sobre eso?
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